9 consejos para ayudar a alguien con problemas emocionales

Cuando alguien acude a la consulta de un psicólogo con un trastorno, dificultad o malestar, en la mayoría de ocasiones a éste se le añade la dificultad de que su entorno realmente comprenda lo que le ocurre.

Muchas personas, con la mejor de las intenciones, intenta aconsejar, adoctrinar o aleccionar para ayudar a quien tiene un malestar. En la mayoría de casos, esas “ayudas” resultan contraproducentes y pueden generar más frustración a ambas partes.

Te ofrezco algunas ideas para que, si te encuentras en la situación de vivir con alguien que padece un malestar/trastorno psicológico, puedas ofrecer la mejor de las ayudas:

1. Escucha sin juzgar.

Cuando quiera hablarte de lo que le ocurre, adopta una postura relajada y cercana. Haz ver que te interesa lo que tiene que contarte, aunque te lo haya repetido en más de una ocasión. Intenta mantener el contacto visual y no estar en modo multitarea. Escucha todo lo que tenga que contarte, con una actitud libre de juicios, sin categorizar ni, mucho menos, diagnosticar. Aunque parezca que no sirva de nada, para muchas personas es muy terapéutico el poder expresar lo que siente y lo que le ocurre. No siempre es necesario que el receptor sea experto en psicología.

2. No minimices (ni maximices) su problema.

“Eso son tonterías”, “verás que pronto se te pasa”, “¿ya estamos otra vez con lo mismo?”. Muy lejos de ayudar, todas estas afirmaciones pueden acrecentar la sensación de frustración de la persona que sufre por no poder superar algo que para los demás parece tan simple.
“Tú no estás bien”, “esto es muy grave”. Estas afirmaciones, pueden preocupar en exceso a la persona que sufre y empeorar sus síntomas.
Algunas frases que puedes utilizar para reconfortar a la persona y darle a su problema la importancia justa que tiene podrían ser: “veo que estás sufriendo”, “podemos buscar juntos soluciones”

3. Anima sin presionar.

Una característica muy común de la mayoría de problemas psicológicos, es que la persona deje de hacer algunas cosas que hacía antes del síntoma, ya sea por miedo, por falta de motivación, etc.
Puedes animarle a que retome alguna actividad que antes le reconfortaba, pero sin presionarle a hacerlo. Para ello, también puedes proponerle ser su acompañante en esa actividad, o alguna alternativa más factible o sencilla.

4. Pide permiso para hablar del tema y para acercarte.

¿Te apetece que hablemos? Puede ser una buena forma de iniciar una conversación sobre el problema de esa persona. Nunca hables con un tercero del problema de alguien delante de él. Deja siempre que sea la persona que lo sufre quien hable de su propio problema.

5. No te centres en su síntoma.

Muchas veces, las personas que sufren un malestar psicológico, suelen centrar su preocupación en los síntomas que tienen. Es decir, quizás alguien con ansiedad se centre en que en ocasiones le cuesta respirar, o en que come de forma compulsiva. Otra persona con depresión, quizás se centra en su sensación de tristeza y su falta de motivación.
En una primera etapa, está muy bien, como he comentado anteriormente, escuchar atento y libre de juicios todo lo que la persona tenga que explicar. Sin embargo, y lejos de invitarte a hacer de psicólogo, sí que puedes animar a la persona a que indague en qué puede ser lo que le haya hecho sentir así.

6. No aconsejes ni des lecciones.

“Tú lo que tienes que hacer es…”, “Deberías hacer” “A ti lo que te pasa es…” Por mucho que quizás tú mismo hayas pasado por una situación parecida, recuerda que no todos afrontamos los problemas de la misma forma, por lo que algo que a ti te funcionó muy bien, puede no ser en absoluto una solución para otra persona. Sí que puedes hablar de tu experiencia y de cómo encontraste soluciones (eso puede ser muy enriquecedor para la otra persona) pero, como siempre, desde una posición libre de juicios y sin pretender que la otra persona pase por los mismos pasos.

7. Ofrece ayuda profesional sin estigmatizar.

Si ves que esa persona lleva mucho tiempo conviviendo con su malestar, puedes animarle a acudir a un profesional de la salud mental para ponerle fin. No le entregues una lista de psicólogos que has buscado o te han recomendado. Puedes decirle que el hecho de hablar con una persona experta, quizás podría ayudarle mucho más que sólo hablar con gente cercana. También recuérdale que no hay que estar loco para ir a un psicólogo, sino que en algunas ocasiones es muy útil para mejorar ciertas dificultades.
En caso de que se muestre abierto pero con ciertas resistencias o miedo a acudir a un psicólogo, puedes ofrecerte para ayudarle a buscar un buen profesional o, incluso, acompañarle hasta la consulta cuantas veces sea necesario. Sin embargo, y a no ser que la persona te lo pida, nunca hables por su boca.

8. Recuérdale lo que sientes por él/ella.

Tanto si los consejos anteriores te funcionan como si no, recuérdale de vez en cuando a la persona que sufre, que vas a estar a su lado pase lo que pase, y que puede contar con tu apoyo.
Puedes recordarle las cosas que te gustan de él/ella y por qué le quieres o aprecias.
Esto es muy reconfortante para las personas que sufren y, aunque no te lo sepan agradecer en ese momento, les ayuda saber que hay alguien que, pese a todo lo que le está pasando, está ahí para ellxs.

9. Cultiva tu paciencia y cuídate.

Como te he dicho más arriba, cada unx necesita su tiempo y aprender sus propios recursos para superar ciertas situaciones. Así que, sé paciente y recuerda que, aunque en ocasiones lo parezca, la gran mayoría de personas no sufre por voluntad propia.
Puedes flaquear en ocasiones, ya que acompañar y/o convivir con una persona con un trastorno/malestar psicológico es una tarea muy difícil.
No te sientas culpable si en ocasiones te enfadas o te frustras, ni tampoco si necesitas un respiro. De hecho, para que puedas ayudar bien a alguien, lo más importante es que no te olvides de cuidarte a ti mismx.

 

 

Espero que estos pocos consejos te ayuden a ayudar. Quizás tienes algunos recursos que no son estos y que te están funcionando. Te animo a que, si quieres, los compartas conmigo.

 

Eva Molero

Psicóloga col. 20.974

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