La casa de los mil espejos

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Hace unos días cerré un proceso psicoterapéutico con una de mis pacientes, S, de la que os iré hablando en posteriores entradas ya que ha sido una terapia realmente bonita. A modo de resumen, os diré que S vino a mi consulta en un momento difícil para ella: se estaba divorciando. Quería entender muchas cosas de ese momento, y muchos comportamientos suyos durante los años de relación. S vivía en un mundo hostil, en el que le habían hecho mucho daño y desconfiaba plenamente de todo aquel que tuviera intención de acercarse a ella. Sin embargo, ese mundo hostil lo había creado ella, con su actitud analítica y juzgadora para con los demás.

psicoterapia

A lo largo de las sesiones, fui viendo un cambio en S. Confiaba mucho más en ella misma y, en consecuencia, confiaba en los demás. Resulta que el mundo había dejado de ser tan hostil.

En nuestra última sesión, le leí un cuento que me había recordado a ella. Os lo comparto, ya que seguramente os recuerda a alguna persona, o incluso a vosotros mismos.

LA CASA DE LOS MIL ESPEJOS:

Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada.

Cierto día, un perrito buscando refugio del sol logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa. El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera. Al terminar de subir las escaleras se topó con una puerta semi-abierta; lentamente se metió en el cuarto.

Para su sorpresa, se dio cuenta que dentro de ese cuarto había 1000 perritos más observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos. El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco. Los 1000 perritos hicieron lo mismo. Posteriormente sonrió y le ladró alegremente a uno de ellos. ¡El perrito se quedó sorprendido al ver que los 1000 perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él! Cuando salió del cuarto, se quedó pensando para sí mismo: “¡Qué lugar tan agradable! ¡Voy a venir más seguido a visitarlo!”

Tiempo después, otro perrito callejero entró al mismo sitio y se encontró entrando al mismo cuarto. Pero a diferencia del primero, este perrito al ver a los otros 1000 perritos del cuarto se sintió amenazado ya que lo estaban viendo de una manera agresiva. Posteriormente empezó a gruñir; obviamente vio cómo los 1000 perritos le gruñían a él. Comenzó a ladrarles ferozmente y los otros 1000 perritos le ladraron también. Cuando este perrito salió del cuarto pensó: “¡Qué lugar tan horrible es éste! ¡Nunca más volveré a entrar allí!”

En el frente de dicha casa se encontraba un viejo letrero, que ninguno de sus visitantes había visto, que decía: “La casa de los 1000 espejos”.

Muchas veces no nos damos cuenta, pero recibimos de los demás lo que nosotros ofrecemos. Por eso, es importante conocerse bien a uno mismo, y saber que a veces somos nuestro propio verdugo.

Eva Molero
Psicóloga colegiada 20.974

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