El peso de las herencias familiares

Reservar >

Aunque a veces no nos demos cuenta, muchos de nosotros llevamos a cuestas una gran carga: la de nuestra herencia familiar. Y con ello, no me refiero al término de herencia como lo conocemos, sino a lo que heredamos más allá de lo material. Y es que a veces, hay cosas que heredamos porque lo hemos elegido nosotros, pero otras veces (más de las que nos gustarían) cargamos con algo que no hemos elegido ni decidido y aun así parece que nos ha tocado.

No son pocas las personas que, en consulta, refieren el miedo a parecerse a sus padres, hermanos, abuelos,… Otras, sin embargo, refieren el miedo a no llegar a parecerse a ellos. Algunas personas están perdidas en estos miedos, tan perdidas que no se encuentran. Hay mucha presión y responsabilidad supeditada a esta herencia. ¿Somos malos hijos por no querer ser como nuestros padres? ¿Somos malos padres porque nuestros hijos no quieran ser como nosotros? ¿No seremos personas de bien si no logramos ser un retrato de nuestros padres?

Es obvio que la familia es una parte importante (por no decir la más) de nuestra identidad como personas. La familia nos ha llevado a ser parte de lo que somos, con lo bueno y lo malo. Pero a veces nos difuminamos en una identidad familiar, que no nos deja tener una identidad propia. Cargamos con lo que nos han dicho desde pequeños que tenemos o no tenemos que ser y, es por ello, que en muchas ocasiones no entendemos por qué estamos actuando de cierta manera aunque no nos parezca la más adecuada.

Es difícil llegar a un equilibrio óptimo entre individuo y familia, en que se pueda ser uno mismo (o al menos tener la sensación de que lo eres) dentro de una identidad y valores familiares. No es fácil atar en su justa medida los lazos familiares, pero sí que es posible. Para ello, lo primero que hay que hacer es ser consciente de que algo no funciona, si es el caso, de que algo nos angustia en cuanto a nuestra identidad y parece que no lo hemos escogido. A partir de aquí, hay que hacer un trabajo personal más profundo, y conocer de dónde viene esta angustia y qué cosas podemos elegir.

Eva Molero
Psicóloga colegiada 20.974

Deja un comentario

Abrir chat